Modalidad clínica

Terapia de exposición con realidad virtual

La misma técnica con otro canal para el estímulo. Lo que cambia es que el estímulo se controla, se repite igual y queda registrado. Lo que no cambia es que la indicación y el criterio son tuyos.

Frente a las otras modalidades

Qué aporta y qué no aporta

Nadie necesita otra página diciendo que la realidad virtual es el futuro. Esto es lo que cambia de verdad respecto a las dos modalidades que ya usas.

Frente a la exposición en vivo
En vivo el estímulo es real, y eso es una ventaja que la realidad virtual no iguala. Lo que la RV resuelve es lo que en vivo no se puede montar: un despegue con turbulencia, un auditorio lleno, un ascensor panorámico a cincuenta plantas. Ni el coste ni la logística permiten repetir eso doce veces, y la exposición necesita repetición.
Frente a la exposición imaginada
La imaginada depende de la capacidad de imaginería del paciente y no la puedes comprobar: si el paciente dice que ya no le angustia, tienes que creerle. En RV ves el escenario que ve, sabes en qué escalón está y el registro queda. La diferencia no es la potencia del estímulo, es la observabilidad.
Lo que no cambia
La formulación del caso, la indicación, la decisión de subir o bajar el escalón y la responsabilidad clínica siguen siendo tuyas. La RV cambia el estímulo y su registro, no el modelo teórico ni el criterio. Un escenario mal indicado sigue estando mal indicado.
En la práctica

Dónde se hace hoy

Hay 5 escenarios de exposición funcionando en producción, cada uno con su jerarquía de referencia y sus contraindicaciones publicadas.

Cómo se dirige la exposición desde el navegador, con qué mandos y qué queda escrito está en el software de realidad virtual para psicólogos.

Preguntas frecuentes

Lo que se pregunta un colegiado

¿Qué es exactamente VRET?

Son las siglas inglesas de Virtual Reality Exposure Therapy: terapia de exposición en la que el estímulo temido se presenta en un entorno virtual en lugar de en vivo o en imaginación. No es una técnica distinta de la exposición, es la misma técnica con otro canal de presentación del estímulo. Por eso el modelo teórico y las contraindicaciones son los de la exposición, no unos propios.

¿Sirve para cualquier cuadro?

No, y conviene decirlo. Donde encaja de forma directa es en fobias específicas bien delimitadas, que es donde la literatura de la técnica es más sólida. Con comorbilidad de trastorno de pánico, disociación o cuadro psicótico la indicación cambia y hay que revisar las contraindicaciones caso por caso. El escenario no decide la indicación: la decides tú tras la formulación.

¿La evidencia respalda hacerlo en realidad virtual?

Hay que separar cuatro niveles y no mezclarlos. Uno: la terapia de exposición tiene décadas de respaldo. Dos: la exposición en realidad virtual como modalidad tiene metaanálisis y ensayos en fobias específicas. Tres: una aplicación concreta puede tener o no su propio estudio. Cuatro: este software no tiene un ensayo clínico propio publicado. Presentar el nivel dos como si fuera el cuatro es el error más común del sector y no lo cometemos.

¿Cuántas sesiones lleva una jerarquía en realidad virtual?

Depende del cuadro y del paciente, y cada ficha de escenario indica el rango típico de su protocolo. Lo que la realidad virtual cambia no es tanto el número de sesiones como la posibilidad de repetir el mismo escalón varias veces dentro de una misma sesión, que es difícil de conseguir en vivo.

¿Y el cibermareo?

Es el efecto adverso propio de esta modalidad y existe. Aparece más en sesiones largas y en escenarios con desplazamiento, y menos en escenarios estacionarios. Lo razonable es cribar antes de empezar, sesiones cortas al principio y tener a mano la parada. No es un motivo para descartar la modalidad, es un motivo para dosificarla.

Siguiente paso

Verlo en una sesión real

Media hora, sin visor y sin tarjeta: recorremos el escenario que te interese con los controles del clínico a la vista.